Para mis amores de la vejez, Naiara y Elian,
deseando que estos escritos les sirvan para conocer un poco más a su abuela,
brindándoles una visión de su mundo personal.


A mi hija Gaby, que me ayudó a envejecer con alegría.

A mis padres, que me dieron sustento,
educación y amor para llegar a ser lo que soy.


A la memoria que formando parte de la vida construye el presente.