Desgarbado.
Cansino.
Ausente del entorno.
Pergeñando continuamente algún ensueño.
Transita los senderos de este mundo, con un despojo total de lo concreto.
Aprendido? Asumido? O Esencial?
Esta en lo suyo interno.
Su riqueza radica en la imaginación. Ahí su centro. Reconoce su valía.
Quién no comprenda, que en los extremos codiciosos de este tiempo, hay seres que transitan la realidad con gallardía y soltura transparentes, no conoce a Michael Rinke.
Su airosa figura distribuye y recibe afectos y presencias ausentes que son testigos de una historia, rica en experiencias e intentos fantásticos.
Sus entrañables amores, su hija, la naturaleza, la música, dan cuenta de una profunda sensibilidad frente a la creación y lo fundamental.
La sorpresa frente a un arroyo que caprichoso describe su curso, le resulta tan movilizante como el virtuosismo de un violín interpretando una sucesión de arpegios deliciosos.
El disfrute vital es su refugio y en él se instala para ofrecer su creación.
Para Michael 13/11/10
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